Santa Cruz La Laguna

santa cruz la laguna
 

El territorio de Santa Cruz La Laguna estuvo ocupado desde la época prehispánica (antes del 1492) por indígenas cakchiqueles. Los españoles encabezados por Pedro de Alvarado conquistaron el territorio cakchiquel después del año 1524. A partir de ese entonces la población indígena fue sometida al régimen de encomienda.

 

Los pueblos del lago de Atitlán quedaron a beneficio de Pedro de Alvarado. En el año 1623, Pedro Núñez de Barahona, tomó posesión de los pueblos que integraban la encomienda que había heredado de su abuelo. Entre los pueblos integrantes de la extensa encomienda, que abarcaba poblados de la boca costa de Suchitepéquez, aparece Santa Cruz.

 

En cuanto al pueblo propiamente dicho es de suponer que fue fundado entre la década de 1540 y 1550 cuando los misioneros franciscanos en cumplimiento de una real cédula de 1540 procedieron a formar reducciones o pueblos de indios. En el año de 1650 los habitantes de San Marcos La Laguna tuvieron un litigio con los vecinos de Santa Cruz por la propiedad de las tierras de Tzununá, pero el tribunal falló a favor de Santa Cruz.

 

En 1690 volvieron los marqueños a plantear otra demanda la que nuevamente fue ganada por Santa Cruz la Laguna.

Durante el período colonial Santa Cruz La Laguna perteneció al corregimiento de Tecpán Atitlán o Sololá, que por el año 1730 se convirtió en la Alcaldía Mayor de Sololá. En 1872 cuando, con la mayor parte del territorio de Sololá se formó el departamento de El Quiché entre los 21 que pertenecieron en Sololá figuraba el de Santa Cruz la Laguna.

 

Producción agropecuaria: maíz , fríjol y algunos árboles frutales.

Producción artesanal: tejidos típicos de algodón, jarcia, petates de tul.

 

En la cabecera municipal y en los demás poblados se fabrican gϋipiles, perrajes y servilletas, para consumo local utilizan telares de cintura. En la cabecera municipal se reporta la existencia de sastrería y fábrica de adobe para la construcción de viviendas y otras artesanías. Algunos habitantes del municipio llegan a vender sus productos a otros lugares cercanos.

 

Fiesta: la fiesta titular se celebra entre del 7 el 11 de mayo en honor a Santa Elena de la Cruz

 

Trajes típicos

Prendas masculinas:

Tocado: sombrero de paja.

Tzute: se usa enrollado alrededor del sombrero de paja. Una muestra analizada, de unas 31 por 25 pulgadas, presentaba rayas jaspeadas, mezcladas con otras cafés, amarillas y verdes de distintos anchos de cada lado de la costura central. Motivos bordados e independientes esparcidos sobre la superficie del material, sin plan aparente; borlas aplicadas en las esquinas.

Camisa: material blanco tejido a mano con rayas angostas azules, de corte europeo, predominantemente.

Fajas: estilo de las “bandas”, de fondo rojo con listas transversales en hilos anaranjados y verdes.

Pantalón: numerosos estilos de materiales tejidos por mujeres sobre telares de mano: 1) material monocromo blanco con rayas azules; 2) material blanco con rayas azules y jaspeadas a lo largo, azules a lo ancho. Cualquiera que sea el material de fondo usado, los pantalones llevan dibujos bordados en lana cereza, verde, morada; formas geométricas en tiras ininterrumpidas y pequeñas figuras de animales y humanas, muy abreviadas en sus detalles.

Frazada: pequeño rectángulo de lana negra con listas blancas en ambos sentidos.

 

Prendas femeninas:

Tocado: cabellos retorcidos alargados por una cinta de estilo totonicapense; es enrollada alrededor de la cabeza como corona. El ejemplar para ocasiones especiales mide 216 por ¾ de pulgada.

Tzute: tela para llevar paquetes, rayada, roja y café, tejida en doble ancho forma cuadrados de 30 pulgadas por lado. Ejemplar sin adornos. Este tipo de tzute se dobla en forma diagonal para llevar al niño sobre la espalda.

Güipil: efecto general rojo, aunque la mayor parte de las telas tejidas para esta prendas son rayadas longitudinariamente con hilos amarillos y blancos; franjas bordadas siguen la línea del escote; cada fracción que divide la franja es bordada en seda de colores contrastantes; hilos morados y anaranjados son los favoritos. En el punto donde se tocan dichas fracciones de distintos colores, ciertos motivos en forma de abanicos se extienden hacia fuera con el objeto de simular una segunda franja circular.

Faja: fondo rojo con rayas delgadas negro-azul o amarillas a lo largo de la pieza, repetidas a una pulgada de intervalo. Líneas transversales, ubicadas cada cuatro a cinco pulgadas, forman un escocés borroso.

Falda: azul liso; alcanza media pantorrilla; requiere dos anchos de material; la costura que los une consiste en piezas de media pulgada de sedas de color. Colores más frecuentemente vistos: verde, rosado, morado, anaranjado, sin orden regular. El largo que sobra es volteado a la cintura por lo menos una vez. Faja colocada de tal manera que deje al descubierto cuatro pulgadas como mínimo, de la parte superior de la falda.

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